El pasado día 4 de Mayo realicé una conferencia en la Universidad de Lleida dentro de la asignatura "Enginyers en l'entorn socio-professional". Me invitaron para que explicara a los alumnos mi experiencia trabajando de mi profesión lejos de casa.
La conferencia fue muy bien, incluso puedo afirmar que creo que les gustó y no se aburrieron demasiado. Al terminarla, como suele ser habitual, abrí turno de preguntas por si alguien se atreva a preguntar en voz alta (ya sabemos que cuando eres alumno esto cuesta un poco). La pregunta mas interesante para mí, fue la que realizó uno de los dos profesores de la asignatura. Fue tan simple como; oye Sergi, ¿Para ti que ha sido o es lo mas duro de vivir en el extranjero? Me encantó esta pregunta. No dudé de la respuesta ni medio segundo.
Quede dicho que personalmente me considero un afortunado. Cuento con mi novia, la mejor compañera de vida posible, una persona todo corazón. Con ella todo es más fácil. Ella decidió que nuestro circulo permaneciera cerrado. Gràcias una vez mas.
Si alguien ha vivido al extranjero quizás ya se habrá imaginado la respuesta. Es posible. Al mismo tiempo, quizás alguien terminará de leer el presente texto y su opinión será totalmente contraria, o bien le podrá dar un enfoque totalmente diferente, el cual existe y es la única razón que nos llena el depósito de gasolina.
Cuando decides marcharte, llegas a una ciudad dónde todo es nuevo, dónde no conoces a nadie y dónde la mínima duda es difícil de compartir por varias barreras. Poco a poco, vas creando círculos de "amistad", los cuáles te permiten pasar ratos libres, compartir experiencias e intercambiar ayudas cuando es necesario. Cojes confianza a alguien, compartes mucho mas de lo que esperabas y llega un día dónde la vida te recuerda que vivir en el extranjero es como la tierra y el sol, todo es rotacional. El mundo gira en dos dimensiones, y nunca deja de girar.
Estas personas que ayer estaban, estas con las que pasabas buenos ratos, se vuelven a casa. Todo lo vivido con ellos coje un punto y final, o en las mejores ocasiones un punto y aparte. Les deseas todo lo mejor, se hace la típica despedida y los caminos se separan. Así sin más, y realmente con nada que poder hacer. Esta sensación (dolor?) puede ser leve, fuerte o muy fuerte, dependiendo del grado de amistad que se haya creado con dicha persona.
Quizás tu que estas leyendo, no le des importancia. Quizás tu pienses que es una tontería, que soy un "figaflor" o que hay cosas mucho mas importantes. No, quizás y sí, son respectivamente las respuestas. Seguramente nunca has vivido fuera durante más de 6 meses.
Mi respuesta a la pregunta, fue que lo mas duro para mí era que todo fuera rotacional. Que tus círculos se volvieran en pendientes cada X tiempo, y que las cosas estuviesen en cambio constante. Les dije que cuando llevas tiempo fuera, te haces mas fuerte, mas inmune a los cambios y pierdes el miedo a afrontar la situaciones. Aprendes a valorar los "tres" amigos que tienes de "toda la vida", aquellos que no te importa contarles tus vergüenzas o debilidades. Aquellos que ni que se vayan, sabes que siempre los volverás a encontrar y que "nada" habrá cambiado.
Naturalmente el proceso en si es positivo, pero a la vez duele. Ya lo dicen, "no pain, no gain". Se resume en un, "así es la vida", pero siempre se suele decir con un gesto de resignación en el rostro que delata toda la madurez adquirida durante el proceso.
Mientras tanto seguiremos dando vueltas y creando círculos, con la mente y los ojos abiertos, y con la intención de ayudar a la buena gente que se lo merece.

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